La Puerta Mágica

La Puerta Mágica

Los niños que viven al final de la calle, llegan de visita a la casa. Dos niños vivísimos de siete y cinco años aproximadamente.

Estaba yo en la cocina cuando los escuche hablar entre ellos sobre la puerta mágica.  No me percate en ese momento de que hablaban; cuando regresaron del comedor y empujaron la puerta a la cocina, me di cuenta que hablaban de la puerta que, como ellos mismos dicen, se abre sola ya que no tiene agarradera, ni llave.  Es pues, una puerta mágica.  Me causó tanta gracia

Y cuando entran a la casa por la puerta de la lavandería y llegan a la cocina, su locura es pasar al comedor. Pasemos, le dice el mayor, el niño, a su hermanita menor, pasemos por la ‘Puerta Mágica’. Y al pasar la puerta de vaivén que lleva de la cocina hacia el comedor, la puerta se regresa a su posición original; y se voltea diciéndole, ‘es una Puerta Mágica’, mira Lucia. Y ambos, a la vez se regresan para pasar otra vez por la ‘Puerta Mágica’.  Me dice el niño, el mayor, ‘me gusta esta Puerta Mágica!’

La puerta de acceso del comedor a mi cocina o viceversa, es una puerta de vaivén, que gira sobre un eje pivotal.  Tiene un enorme y grueso vidrio en la parte superior para ver si alguien está del otro lado y así no golpear a la persona.

Uno de estos días vino Eduardo el niño mayor con el vecinito, Joaquín, de solo cinco años y con permiso de sus papás, llegaron a comer Popsicles que hacemos de fruta natural. Entraron por la lavandería y por supuesto le hizo el tour por la Puerta Mágica y al pasar a la sala, Joaquín exclamó en medio de su trabalenguas, ‘¡Que linda su casa!’ y yo, que adormilada descansaba en una mecedora en la terraza, al escucharlo, me sonreí. Me agradó que un niño tan pequeño admirase así mi casa.

 Como apreciaba la belleza de mis cuadros, pienso yo, ya que es lo más visible; sus paredes están cuajadas de pinturas. Me gusta que les guste mi casa. ¡A mí, me encanta también!

18 de Octubre del 2018

11:16