La Turbie, France

My trip to France was the most wonderful vacation ever. Went to the south of France for two weeks – Bandol, Nice, Monaco, La Turbie, Eze, Beausoleil and Cap d’Ail – then Geneva for three days and finally Paris for two more glorious weeks.

0527.Tren Costa AzulOn the ninth of September 2010, I took the train from Bandol, in the French Riviera, towards La Turbie, north of Monaco, to meet my cousin Mauricette Gorlero and her husband Carlo Barbieri.

Because of my interest in genealogy, I found, on the other side of the world, a distant relative of my grand-mother Veronica Gorlero – Mauricette Gorlero. Knowing that I was going to be in the French Riviera, she invited me to visit them.  How wonderful.  I stayed with them for three days.  They live in La Turbie, this fabulous medieval town.0568.Medieval Town

As I awaited for my train in Nice, there on the platform, walking towards me, was Mauricette. She decided to drive to Nice to meet me.  I recognized her immediately.  She looks so much like my grandmother.  The same beautiful face. It was lots of joy and fun and conversations about our distant relatives. My other cousin, her sister Renee Gorlero invited us over for dinner in Nice. Surrounded by a big garden and antiquities in her house, we spent such a pleasant evening. When walking down the streets of La Turbie, I was introduced as ‘ma cousine de l’ Amerique’.  So much love!

Here in photos, 0708La Turbie and a bit of history – (in Italian “Turbia” from tropea, Latin for trophy – is a commune in the Alpes-Maritimes department in southeastern France.Monument

La Turbie was famous in Roman times for the huge Monument that Augustus made to celebrate his victory over the Ligurian tribes of the area which lived in the mountains and attacked the merchants plying the Roman trade routes.  This was the highest point on the old via Julia Augusta and the spot dominates the entire French Riviera from Estérel to the Italian coast.

La Turbie is built, partly, with old stones recovered from the ruins of the Trophy of the Alpes (Trophy of Augustus).
0569 La TurbieThe 0717Roman monument called Trophy of Augustus is perched above the Bay of Monaco.

During the Middle Ages, the village (called then Turbia) was mainly under the dominion of the Republic of Genoa. Dante wrote in his Divina Commedia that Turbia was the western limit of the Italian Liguria.

It was alternatively part of Savoy or the Principality of Monaco, from where the population of Turbia has assimilated the dialect Monegasque, even if the local Ligurian dialect has maintained some characteristics of the nearby Niçois of Nice. Actually the local dialect is nearly extinct, mainly after the 1860 inclusion of the Savoian 0547.Tete de ChienCounty of Nice in France.

 A limestone outcrop above La Turbie is called Tête de Chien (“head of dog”), a folk etymology deriving from its former name, Testa de camp (“head of (military) camp”).[1]0586.Casa Mauricette Ojo Agua The commune formerly includes the communes of Beausoleil and Cap d’Ail, which was disestablished at the beginning of the 20th century. Only the old main town, around the remaining structure of the roman Trophy of Augustus, forms the current commune.

Mauricette’s house built on the side of the mountain, has a springwater (eau de source) under the street. The street is supported by an arch and under that arch are two Roman arches.  She has a small terrace with a unique Roman ruin. What can be better than that!

2010/9/9

 

 

San Pascual Baylon

7 de marzo del 2013 

4:24 am

Fray Pascual Baylón, de Alicante, España. Fraternidad de Hnos. Menores Capuchinos

¿Han oido ustedes hablar de San Pascual Baylon?  Yo, desde pequeña lo conozco, ya que mi mami le rezaba cuando habia traspapelado algo.  Y es tan prodigioso, que al rato, aparecía lo perdido.  Asi que yo le rezo a San Pascual Baylon cada vez que pierdo algo. O necesito encontrar algo.   іY cada vez que encontramos algo, le bailamos a San Pascual Baylon!

Cuando estaba pequeña, talvez de trece años, perdí mis aretes de perlas que mis papis me habían regalado. Estaba preocupadísima, ya que seguro me iban a regañar por haberlas perdido.  Así que las busque por toda la casa, por donde recordaba haber caminado.  Después crucé el jardin y llegué a la acera, y allí en la esquinita que formaba el borde de la acera, estaban mis chapas de perlas. Le bailé calladito a San Pascual Baylon.

Hace como unos quince años, mi hijo Eugenio me despertó como a la una de la madrugada, diciéndome que había salido con Mark – un italiano, amigo desde que estaban pequeños – y que al salir de la discoteca, y caminar hacia el carro de Mark, ya no estaba,  se lo habian robado. Llegó la policia, declararon, pero . .

Ese día en la mañana le dije a Edoardo mi hijo menor que rezaramos para que apareciera el carro, pero que apareciera intacto. Porque podía aparecer solo el cacaste, sin llantas, ni timón, ni nada.  Le dije a Eugenio que regresaran al parque que estaba cerca de donde había desaparecido el carro y buscaran sus tarjetas de identidad,de crédito, billetera, papeles del carro, etc.  Encontraron todo eso tirado por doquier, menos el dinero. Antes de bajarse del carro y entrar a la discoteca, habían dejado todos sus papeles guardados en la guantera del carro. Era el primer carro de Mark. Que habia sido del abuelito

La policía mantenía informado a Mark de la investigación del robo, pero en una ciudad como Toronto, era como encontrar una aguja en un pajar.  Pero yo, siempre rezandole a San Pascual Baylon.

Como a los ocho días Eugenio me dijo que había aparecido el carro de Mark.  ¿Y como esta le pregunte, le falta algo? Y me contestó que el carro estaba intacto, igual a como lo habían dejado. En perfectas condiciones.

іMe puse a bailarle a San Pascual Baylon! Y como de que no.  Por la tarde llegó Mark a la casa y al entrar le dije de mi rezo a San Pascual Baylon y lo agarré de las manos y bailé con el, allí mismo en la cocina.  Me vió como loca por supuesto.  іPero es que Mark no sabe cuan milagroso es San Pascual Baylon!

Y ayer antes de cruzar la calle y arreglarme la bufanda para protegerme del tremendo frio que hace y sentir que la bufanda me rozaba los aretes, me toqué ambas orejas para constatar que siempre los tenía puestos.  Me subí al carro de Eugenio, le dí un beso en la mejilla y mientras platicaba con el, me quité la bufanda, acomodé mi bolso y me revisé las orejas de nuevo.  ¿Y qué?  Había perdido un arete.  Ya estábamos en la carretera – su casa está a una hora de Toronto – y empecé a buscar mi arete en mi ropa, dentro de mi camisa, dentro de mi chaqueta de plumas, la bufanda, el piso del carro.  Lo busqué y lo busqué sin encontrarlo.  Le dije a Eugenio que me acababa de revisar las orejas y tenía los dos aretes puestos. Me bromeaba que llamáramos al departamento de objetos perdidos, y le contesté, ‘Crees vos que van a entregar un arete de oro’ . Que tristeza me dió.  Tengo muchos años de tener estos aretes; me los hizo mi joyero con un diseño que yo le dí hace unas cuantas lunas. Y de nuevo, varias veces busqué el arete entre mi ropa y dentro del carro.

Apesadumbrada por la perdida de mi arete, al bajarme del carro, todavia con la esperanza de encontrarlo ya que San Pascual Baylon nunca me falla, me sacudí la chaqueta y la bufanda en la acera. Y no encontré nada. Mas triste aún, al entrar a la casa me quité la chaqueta y al volverme, allí sobre las gradas, estaba mi arete de oro. і No lo podia creer!  Le pregunté a mi hijo si él lo habia encontrado y adonde y me contestó que no. Pero, allí estaba el arete sobre la grada.  ¿Y que hice?  іPues bailarle a San Pascual Baylon!