Mi paraíso

 

Mi selva, que me encanta, está en el jardín de la piscina. Todo ese verdor, los diferentes perfumes, me embriagan. Los árboles de Ylang-Ylang, proporcionan una fragancia exquisita; la Pascua toda vestida de blanco, bajo la cual se logra apreciar la pilita de los pájaros quienes desde las quince horas se disputan el placer de remojarse, chapaleando hasta quedar completamente mojados, aún cuando está lloviendo; el jazmín sobre la ventana de nuestro baño y los heliotropos debajo de ella, incrementan sus aromas a nuestro jardín y por ende a la terraza.

Uhmm, mi paraíso. . .

Dec 29-2022

15:37

….SOMOS SERES ESPECIALES, … CUANTICOS

Nosotros fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Por lo tanto, formamos parte de su Divinidad.

La Biblia nos lo dice, fuimos creados a su imagen, por lo tanto somos como Dios.

Dios, lo es todo, Si, todo lo bueno y lo menos bueno y lo malo y lo más malo. Dios lo hizo todo. Lo bueno y lo malo.

Dios, es el Dios de este universo y no de un equipo de beisbol. Podemos pelear contra cualquier ser humanoide y de otras galaxias. Dios nos dio habilidades. Mentalmente no lo creemos, pero somos capaces de pelear contra otros seres.

Si somos como Dios, que fuimos creados a su imagen y semejanza, podemos influir en las células de nuestro cuerpo. Y a esas células malas, decirles que salgan de el.

Nosotros somos energía. Nuestros cuerpos son energía cuántica/quantum.
¿Que es quantum? Es la más pequeña unidad de algo, especialmente energía; ‘cuanta’, en plural.

Cuando comprendamos, entendamos de lo que somos capaces, entonces nos salvaremos y salvaremos al mundo,

En nuestros cuerpos tenemos oxido nano gráfico; está en la comida, la bebida, la ropa, el aire, la inyeccion, etc. Y cuando comprendamos y estemos seguros de que lo podremos controlar, que nos podemos curar diciéndole que salga de nuestro cuerpo, entonces y hasta entonces estaremos sanos.

Debemos estar conscientes de nuestras habilidades y de que si lo podemos lograr.
El estar consciente es la llave para poder superarlo todo.

Habrá gente que no podrá comprender toda su capacidad, entonces al final, dirá, como no lo vi antes….

26 de Julio del 2023

20:07

Mi visita al centro de Toronto

Ayer que tome el Metro para viajar al centro, hacia el noroeste de la ciudad a que me hicieran un tratamiento para quemarme la grasa inmisericorde que se nos adhiere, sin permiso alguno, en el estómago, el Metro se detuvo. No creímos que fuera algo peligroso, pero cuando el segundo metro llego a la estación de Broadway y todos los pasajeros descendieron del tren, un señor nos dijo que había problemas de incendio en la línea, algunos cables pelados, así que subimos hacia la calle y tome el tranvía que viaja hacia el oeste de la ciudad

El día estaba precioso, soleado y un cielo azul maravilloso. Nos subimos en un tranvía nuevo, con sus colores rojo y blanco, de doble vagón, que lo conducía una encantadora señora, con sentido del humor, tan importante en esta vida. Le explique hacia donde quería ir y me contesto, después de muchos detalles que el tranvía viajaba hacia el sur de la ciudad, llegaría hacia la estación King y después hacia St. Andrews, que me llevaría hacia la estación que iba hacia el noroeste de Toronto, para llegar a mi destino. Mi cambio de metro era muy, muy al norte, pero que importaba si había gozado mi tour.

Desde hacía varios años que no viajaba en tranvía por esa zona.  Tiene enormes y bajas ventanas lo que permite ver toda la calle. Lo sentí como un tour, y a mi que me encanta visitar la ciudad, goce viendo los antiguos vecindarios, sus calles llenas de peatones, sus casas y edificios de construcción de 1890 y entre ellos el bellísimo y elegante Hall St. Lawrence, de tres y medio pisos, sitio histórico de Canadá construido a mediados del siglo XIX en el estilo italiano. Sus proporciones clásicas, la fina mampostería, la ornamentación del techo y la cúpula abovedada son características sobresalientes del paisaje urbano circundante y a pocos metros un imponente y estilizado edificio de diez pisos, con vidrios negros, en la calle King.

A la señora que conducía el tranvía, le iban dando instrucciones, a que calle ir, donde doblar ya que había menos tráfico, etc. Y ella en el altoparlante nos comunicaba a los pasajeros sus nuevas paradas.

En resumidas cuentas, mi viaje en el tranvía lo gocé muchísimo, tanto que al día siguiente fui con maridito a dar una vuelta por la ciudad, tomando siempre el mismo tranvía que esta vez viajo en la ruta que usualmente tomaba. El tranvía siempre viaja en la calle, no entra a túneles.

Mi viaje de una hora se convirtió en un tour de tres horas. Tres horas que las disfrute en cada momento. Viviendo y gozando conscientemente la maravilla del tour.

Agosto 19, 2022

14:21

LA FRESCA BRISA

Una preciosa tarde estaba sentada en una mecedora en la entrada de la casa, con ambas puertas en pampa y disfrutaba leyendo, admirando los gajos de flores lilas de la Hoja Chigüe que cuelgan en cascada del techo del garaje, y refrescándome con la brisa que de pronto había cambiado a agradable, ya que antes hacía tremendo calor.

El brillante cielo celeste y blanco comenzó  a nublarse. Lloverá, me dije y guardé la poca ropa en el tendedero.

Regresé a mi mecedora dónde ya soplaba el viento fresco y enormes gotas de lluvia caían sobre la piedra laja que está en la entrada de la casa, del carro y también a la entrada de la lavandería.

Llovía con fuerte viento que soplaba hacia la puerta principal donde estaba sentada y la brisa me humedeció toda, al mismo tiempo que el porche se remojaba.

Pensé en esa fresca brisa que era demasiado humeda como para que la estuviese recibiendo, pero había hecho tanto calor, que bien valían la pena unas leves estornudadas.

¡El aguacero fue tremendo! Llovió y llovió. Veía las gotas de agua caer resbalandose por las plantas que forman la ‘selva’ en la entrada de mi casa. Me encanta sentirme rodeada por la naturaleza. Las hojas del Papiro Egipcio se doblaban un poco agobiadas bajo la fuerte lluvia, pero ni la Mano de León ni las enormes hojas de mi planta que le digo quequisque, por su similitud con el mismo – pero más bonitas ya que su reverso es rojizo – parecían importarle el aguacero. Las hojas se movían en un continuo vaivén y parecían bailar con la copiosa lluvia. ¡Cómo me gusta ver llover!

Recuerdo, en casa de mi tía Lulu, en Berkeley, California, arrodillarme en el sofá y ver llover y llover. Las calles quedaban limpias después del aguacero. Me encantaba ver cómo en la cuneta se deslizaban las hojas hasta no quedar ninguna y el asfalto brillando bajo la fuerte lluvia.

Me dice una amiga, cuando llega a la casa y camina hacia la puerta principal, agachándose, esto es una selva. Y es cierto.  Es una selva.  Llena de plantas por doquier.  Me gusta sentirme inmersa en la selva.  Adoro los variados tonos verdes de las plantas, en diferentes formas y estilos.

Los tonos verdes, lo más difícil de pintar, me decía el esposo pintor de acuarelas, de una buena amiga.  Observaba mi pintura de una flor de Pico de Pájaro en medio de un follaje de sus hojas y me dijo, al observarla detenidamente, ‘Sabes que lo más difícil de pintar es el verde.  Y veo tu pintura al óleo y tiene todos los tonos de verde. Felicidades, está muy buena.’   No debo ni decirles lo feliz que me sentí. Viniendo de el, estudioso en el arte.

Septiembre 29, 2020

16:00

 

La Ingenuidad Ignorante

La ingenuidad . . . es simpática, provenga de quien provenga.  Pero la ingenuidad infantil es lo mejor que hay.  Aunque esta ingenuidad, en adultos, es otras veces ignorancia. Falta de sentido común.

En un país donde abunda la miseria y la población no tiene lo suficiente para comer, estos niños crecen sin la alimentación apropiada. Por lo tanto su cerebro no se les desarrolla bien.  No piensan bien.  La falta de lógica, algo que se nota en la población mundial, aun cuando fueron al colegio, es prevaleciente. Y en todas las capas sociales. Como decimos en castellano, ‘no tienen dos dedos de frente’.

Me comentaba mi prima hermana Teté, cuando le explicaba a sus trabajadoras y no le entendían, que no podía pedirles de más. El déficit alimentario en su niñez no les permitía comprender correctamente y por lo tanto seguir instrucciones.  No tienen sentido común. Les faltaba lógica.

Y lo veía en el hombre que llegó a pintar unas parrillas metálicas del desagüe de la lluvia.  Platicando con él me dijo que ahora que no tenía trabajo almorzaba tortilla con sal. Y cuando le pagué, lo primero que hizo fue ir a cortarse el pelo y gastar sesenta Córdobas.  Y no tenía el cabello largo. ¡No lo podía comprender!

Pero, es la ingenuidad y sencillez de los niños que llegan a la casa, los que muy pronto le dieron nombre a la puerta de acceso del comedor a mi cocina o viceversa. Es la puerta mágica. Ya que no tiene agarradera, ni llavín y con solo empujarla, se abre.

Un día que iba hacia la cocina, encontré a la señora que me ayuda con la limpieza, que hacia un enorme esfuerzo al tratar de abrir la ‘puerta mágica’, con la yema de sus dedos. La quería abrir hacia ella y por supuesto le costaba muchísimo.  Se sonrió y me dijo, ‘es que no puedo abrir esta puerta’.  Me sonreí.

Me puse frente a la puerta y con la palma de mi mano extendida, empujé la puerta y esta se abrió. Le aclaré nuevamente y por la veintiunava vez, que lo único que tenía que hacer, de cualquier lado donde estuviese, era empujar la puerta con la palma de su mano.  Solamente empujarla.

Me fui hacia el otro lado de la puerta, a la cocina, la llamé y le expliqué que la puerta se abría sola, lo único que tenía que hacer era ‘empujarla’. Si no, se prensaría los dedos y le dolería mucho.

Pero, no hay manera que entienda y cada vez que la señora va a cruzar ese umbral, pasa un buen rato tratando de abrir la puerta con la yema de sus dedos, hasta que un día llegara a prensárselos. Y le repito de nuevo, que solo la empuje con la palma de la mano, que ella se abrirá sola.

He llegado a preguntarme si le debería decir que es . . . ¡una puerta mágica!

15 de diciembre del 2020

16:07