Mi visita al hospital

24 de noviembre del 2010;  17:14

Hoy que por primera vez caminaba por los pasillos del Hospital Princesa Margarita, el centro de investigación de cáncer de la ciudad de Toronto, me sorprendí, al percatarme, que yo era la paciente, cuando casi todo el tiempo yo he sido la interprete.

Me sentí . . . .  no se, rara.  Que algo extraño estaba pasando aquí.  En vez de caminar segura, sentí que dudaba; estaba en un lugar ajeno a mi, no sabia donde estaba ningún consultorio, ni supe por donde debía entrar – entre por la puerta de las oficinas; ahora tenia dudas y aunque me senté en el consultorio de la doctora, segura de mi misma, que no tengo nada, en el fondo, allá adentro, muy adentro, me entro una pequeña duda.  Me sentí vulnerable.  Esa misma sensación que tuve cuando Marlene.  No saber que hacer.

Me pregunto la doctora si quería hacerme también los exámenes genéticos, y le conteste que si.  Así que después de bajar al laboratorio a hacerme los exámenes de sangre que la doctora me pidió, regrese al mismo piso; allí me dieron instrucciones sobre los otros exámenes. Espere un buen tiempo, y me llamaron y empezaron  a darme, líquidos, papeles, fechas varias y cuando vi ‘enero 27, 2011’, le dije a la recepcionista, ‘esa fecha es muy tarde’ entonces me dijo que llamara a medicina nuclear del hospital que me dio la cita y hablase con ellos.

Estaba ofuscada, no entendía nada, diferentes papeles, diferentes fechas para diferentes citas medicas, así que la recepcionista, quien atendía a todo mundo y hablaba con un tono pesado (y casi le dije al llegar que hablase con una sonrisa) se levanto de su escritorio, salio de la recepción y vino a explicarme personalmente, que papel iba con que, y que examen era cual. Los puso juntos los papeles del mismo examen, los engrapo y me explico de nuevo cuales eran los tres papeles diferentes.

Todavía sin comprender mucho toda su explicación, me puse mi abrigo y salí por la puerta correcta del hospital.

Al llegar a la casa al medio día, comencé a leer todas las instrucciones, apuntar las fechas, dieta de lo que debo o no comer o tomar.  Comí algo ya que como me desperté tarde, no había siquiera desayunado. Y mientras me preparaba unos huevos revueltos – como nube, como decía Eugenio de pequeño – calentar unos mini-croissants y servirme mi te verde,  me dije, ‘por que estas dudando, si no tenes nada’.

Así que me sentí tranquila.

Tal vez estoy actuando de la misma manera como con Marlene, separándome de los hechos, poniendo una distancia.  Tal vez es un mecanismo de defensa mío.

One thought on “Mi visita al hospital”

  1. No… no creo que sea un mecanismo de defensa. Creo que te conectaste con tu divinidad y por ello llegaste a la conclusion de que todo estaba bien.

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