Mi Azucena

Mi Azucena

1 de diciembre del 2013

16:27

Hace como dos años pasé la Semana Santa en el Balneario Las Peñitas, León, Nicaragua. En el jardín de la casa frente al mar, florecía una azucena. Era rosada, de pétalos finos y alargados y estaba cuajada de chotes. Que linda se veía.

Pedí que me regalasen una cebolla y la sembré en el jardín de la casa. La veía crecer y crecer y crecer – se volvió gigante – pero nunca floreció. Crece a la orilla de un muro pero uno de estos días, casi dos años después, al ver la planta del otro lado de la pared, noté que detrás de la planta estaba tronchado un capullo de la azucena. Me alegré de haber ido de ese lado, ya que logré ver el capullo de la flor – era enorme. Lo corté con su largo y grueso tallo y lo puse en un recipiente grande para que pudiese sostenerla y lo llené de agua de lluvia y lentamente comenzó a abrirse.

De ese capullo han brotado chotes de color fucsia que poco a poco se han convertido en más de veinte y tres flores y al abrirse cada chote, sus alargados y finos pétalos blancos, con el fondo fucsia, se ven rosados. Todos los días es un espectáculo distinto que alegra mi día. Ya han pasado más de diez días y mi azucena continúa floreciendo.

¡Que bellísima que es mi azucena! Huele a, . . . . huele a . . . . . Azucena por supuesto.

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