El Herrero
27 de septiembre del 2012 11:54
Se llama Luis, pero le dicen El Dulce. El mismo apodo que llevaba su papa, quien también era herrero y de quien aprendió el oficio.
De joven yo escuchaba a mi mami decirle a mi hermano que fuera donde El Dulce para que le reparara algo, pero nunca supe donde vivía, ni que era lo que en realidad hacía, ya que no tenía necesidad de sus servicios.
Pero al desempacar mi escritorio antiguo y buscar la llavecita de bronce que guardé en su gaveta, esta se había perdido. Pero hoy al regresar del mercado y caminar por otra calle, pasé justo por el local donde trabaja El Dulce. Así que me fui donde él con las cuatro cerraduras y le pedí que me le hiciera la llave maestra que las abre todas. Dos días después llegué a buscarla y que sorpresa la mía, la había hecho de bronce. De bronce, como las agarraderas de las gavetas.
Pero, no le hizo una llave cualquiera, le hizo una llave estilo antiguo, con su parte superior formando varios círculos entrelazados, y ahorita, mientras escribo, veo la llave en mi escritorio antiguo y sonrío de felicidad.
Una de las bisagras necesitaba cambiarse, pero, como conseguir una bisagra antigua, pequeña, ya que anteriormente eran más anchas y más cortas, con tres tornillos de cada lado y no las estrechas y debiluchas que hacen hoy en día. La busqué en los pueblos que visitaba – tal vez alguien tiene una tirada por allí, me decía; ninguna ferretería la tenía tampoco.
En un papel calqué el tamaño y forma del espacio donde van las bisagras, con los espacios donde van los tres tornillos y se lo llevé de muestra. Y el Dulce hizo las dos bisagras pequeñas.
Y me digo yo, que suerte de tener un herrero que puede hacer todos estos tipos de trabajo. Es una bendición El Dulce en la ciudad.