I am all alone

November 25, 2007
17:50 pm

After Marlene’s death I was depressed, but I got better with anti-depressant pills, which level the unbalanced chemistry in the brain. Decided to take them before I hit rock bottom! I took them for 3 months only and I feel much better. And after all I have gone through, well, life is a bit sad. So many deaths in the family. And in only one year. So much suffering.

I find that if I pray I feel better, thus here I am praying every day.

I have felt so alone – Marlene with whom I laughed, I cried, I comforted – all our plans of aging together and going to the beach and having fun. They are all gone. And then my cousin Carlos Jose, who was like my brother, who hugged me and comforted me when I could not stand the pain of leaving Marlene in Nicaragua, who took me along in his working trips around Nicaragua, who walked me home late at night, gone also and at age 48. All our laughter together and our cries – all gone and forever.

I feel that I have been left alone, that I am the one left to take care of everybody else, and I am all alone.

Sometimes I am very sad, but Emma Christine our 18 month old granddaughter is the one who makes me laugh. You should see her standing on the piano bench and hitting the keys with such force and then she turns around, looks at us and waits for our praise and she claps also and then continues with her playing, so sure and proud of herself as if she has performed an amazing symphony!

La compania

La compañía

X Mimiya O’Reardon

22 de noviembre del 2010;   22:26

Ahora que he estado sola, ya que Nequito se fue a resolver asuntos desagradables de su familia, he estado tranquila, como con mucho tiempo libre.

El domingo fui de compras, y estaba consciente de que andaba de compras a solas; aunque la mayoría de las veces hago mis compras a solas, porque los hombres no tienen paciencia, me percaté que andaba sola.

Hoy que fui al supermercado, imagínense que no sabia donde estaba ni la leche, ni los frijoles, ni nada. Y me enojé conmigo misma al verme tan inútil.  Y me percaté de todo lo que hace Nequito y que no me agrada hacer a mí.  Y el me hizo falta.  Me sentí sola sin el.  Bueno, después de casi 37 anos, es lo menos que me puede suceder.

Me senté a ver una comedia en la televisión, tomándome una copa de vino tinto con queso, y me volví a sentir sola.  Y recordé una vez más, lo que yo decía de chavala, que nunca me hubiese hecho monja, ya que no me gusta la soledad.

Recordé a una amiga que vive sola.  Recordé a mi tía, quien vive sola también, en Francia, pero tiene la gran suerte de que le gusta leer.  Eso es fabuloso. Así que decidí escribir.  Eso es lo que hago la mayor parte del tiempo, cuando no estoy  pintando al oleo o trabajando.

Mi visita al hospital

24 de noviembre del 2010;  17:14

Hoy que por primera vez caminaba por los pasillos del Hospital Princesa Margarita, el centro de investigación de cáncer de la ciudad de Toronto, me sorprendí, al percatarme, que yo era la paciente, cuando casi todo el tiempo yo he sido la interprete.

Me sentí . . . .  no se, rara.  Que algo extraño estaba pasando aquí.  En vez de caminar segura, sentí que dudaba; estaba en un lugar ajeno a mi, no sabia donde estaba ningún consultorio, ni supe por donde debía entrar – entre por la puerta de las oficinas; ahora tenia dudas y aunque me senté en el consultorio de la doctora, segura de mi misma, que no tengo nada, en el fondo, allá adentro, muy adentro, me entro una pequeña duda.  Me sentí vulnerable.  Esa misma sensación que tuve cuando Marlene.  No saber que hacer.

Me pregunto la doctora si quería hacerme también los exámenes genéticos, y le conteste que si.  Así que después de bajar al laboratorio a hacerme los exámenes de sangre que la doctora me pidió, regrese al mismo piso; allí me dieron instrucciones sobre los otros exámenes. Espere un buen tiempo, y me llamaron y empezaron  a darme, líquidos, papeles, fechas varias y cuando vi ‘enero 27, 2011’, le dije a la recepcionista, ‘esa fecha es muy tarde’ entonces me dijo que llamara a medicina nuclear del hospital que me dio la cita y hablase con ellos.

Estaba ofuscada, no entendía nada, diferentes papeles, diferentes fechas para diferentes citas medicas, así que la recepcionista, quien atendía a todo mundo y hablaba con un tono pesado (y casi le dije al llegar que hablase con una sonrisa) se levanto de su escritorio, salio de la recepción y vino a explicarme personalmente, que papel iba con que, y que examen era cual. Los puso juntos los papeles del mismo examen, los engrapo y me explico de nuevo cuales eran los tres papeles diferentes.

Todavía sin comprender mucho toda su explicación, me puse mi abrigo y salí por la puerta correcta del hospital.

Al llegar a la casa al medio día, comencé a leer todas las instrucciones, apuntar las fechas, dieta de lo que debo o no comer o tomar.  Comí algo ya que como me desperté tarde, no había siquiera desayunado. Y mientras me preparaba unos huevos revueltos – como nube, como decía Eugenio de pequeño – calentar unos mini-croissants y servirme mi te verde,  me dije, ‘por que estas dudando, si no tenes nada’.

Así que me sentí tranquila.

Tal vez estoy actuando de la misma manera como con Marlene, separándome de los hechos, poniendo una distancia.  Tal vez es un mecanismo de defensa mío.

Mis vivencias

Cuando llegue alrededor de los 50 anos, comence a escribir.  Escribir mis vivencias.  Recopilar informacion genealogica.  Eso comenzo a ser mi pasion y pasaba, a veces horas, enfrascada en la computadora.  Era como un vicio que no podia dejar.  Y entre mas informacion encontraba, mas tiempo pasaba en la computadora, tanto que mi marito me dijo que solo eso hacia.  Pero, es que en esos dias no estaba trabajando, asi que . . . .