Jueves, 07 de octubre del 2004
07:15:49
Está amaneciendo. En la oscuridad de la madrugada, en ese silencio profundo que embriaga, escucho un canto, un pío, pero no logro distinguir que es; suena como cu, cu. Apago la luz y abro la ventana para poder escuchar mejor; ahora además escucho un chirp, chirp. Son más de las seis de la mañana y ya puedo apreciar el azul del cielo y en el horizonte un destello de luz amarillenta con tonos rojizos.
Al lado derecho del jardín veo la sombra del abeto del vecino que ha crecido muchísimo. Entre sus tupidas hojas logro ver el cielo. Al lado izquierdo el denso follaje del catalpa es una mancha negra en el cielo, formando una sola malla obscura junto con los cipreses de mi patio. Solo logro ver la punta de ellos; pero no tienen siquiera la mitad de la altura de los otros árboles. Al fondo, cerca del abeto y detrás de los cipreses, creció un manzano silvestre junto a un arbusto de rosas salvajes. Este año no comí de sus manzanas – son riquísimas. Saben al perote nuestro – será por eso que tanto me gustan.
Detrás del manzano hay mas árboles, uno altísimo, delgadito, no se que es, y más a lo lejos, más árboles, hasta varios sauces llorones gigantes. Ese árbol altísimo siempre está lleno de pajaritos. Después de la malla del patio hay un terreno baldío que no han logrando vender y más al fondo otros terrenos y edificios que no logro ver. El manzano y el abeto tampoco me dejan ver el edificio que está en la otra calle, solo veo una esquinita. Así que estoy como en el campo, sin edificios a la vista.
Ha aclarado y logro apreciar las flores de mi jardín y el color de la grama. Veo que la pila de los pájaros está sin agua. Hay flores amarillas en tres tonos diversos. No se sus nombres pero una de las plantas está grandísima.
Los árboles de mi jardín todavía están pequeños. Sembramos dos cerezos detrás del garaje. Uno de ellos solamente florece – bellísimas sus flores – y el otro como si fuera lo mismo, ya que no ha dado fruto. Bueno, las tres cerezas que dio fueron para los pájaros. Lo he fertilizado dos veces, así que esperamos cosechar el año próximo.
En medio de esta ciudad con altos rascacielos, hay árboles por todas partes y siempre se escucha el canto de los pájaros. Es lo lindo de Toronto.
😛
GENIAL , GENIAL Y SUBLIME