San Pascual Baylon

7 de marzo del 2013 

4:24 am

Fray Pascual Baylón, de Alicante, España. Fraternidad de Hnos. Menores Capuchinos

¿Han oido ustedes hablar de San Pascual Baylon?  Yo, desde pequeña lo conozco, ya que mi mami le rezaba cuando habia traspapelado algo.  Y es tan prodigioso, que al rato, aparecía lo perdido.  Asi que yo le rezo a San Pascual Baylon cada vez que pierdo algo. O necesito encontrar algo.   іY cada vez que encontramos algo, le bailamos a San Pascual Baylon!

Cuando estaba pequeña, talvez de trece años, perdí mis aretes de perlas que mis papis me habían regalado. Estaba preocupadísima, ya que seguro me iban a regañar por haberlas perdido.  Así que las busque por toda la casa, por donde recordaba haber caminado.  Después crucé el jardin y llegué a la acera, y allí en la esquinita que formaba el borde de la acera, estaban mis chapas de perlas. Le bailé calladito a San Pascual Baylon.

Hace como unos quince años, mi hijo Eugenio me despertó como a la una de la madrugada, diciéndome que había salido con Mark – un italiano, amigo desde que estaban pequeños – y que al salir de la discoteca, y caminar hacia el carro de Mark, ya no estaba,  se lo habian robado. Llegó la policia, declararon, pero . .

Ese día en la mañana le dije a Edoardo mi hijo menor que rezaramos para que apareciera el carro, pero que apareciera intacto. Porque podía aparecer solo el cacaste, sin llantas, ni timón, ni nada.  Le dije a Eugenio que regresaran al parque que estaba cerca de donde había desaparecido el carro y buscaran sus tarjetas de identidad,de crédito, billetera, papeles del carro, etc.  Encontraron todo eso tirado por doquier, menos el dinero. Antes de bajarse del carro y entrar a la discoteca, habían dejado todos sus papeles guardados en la guantera del carro. Era el primer carro de Mark. Que habia sido del abuelito

La policía mantenía informado a Mark de la investigación del robo, pero en una ciudad como Toronto, era como encontrar una aguja en un pajar.  Pero yo, siempre rezandole a San Pascual Baylon.

Como a los ocho días Eugenio me dijo que había aparecido el carro de Mark.  ¿Y como esta le pregunte, le falta algo? Y me contestó que el carro estaba intacto, igual a como lo habían dejado. En perfectas condiciones.

іMe puse a bailarle a San Pascual Baylon! Y como de que no.  Por la tarde llegó Mark a la casa y al entrar le dije de mi rezo a San Pascual Baylon y lo agarré de las manos y bailé con el, allí mismo en la cocina.  Me vió como loca por supuesto.  іPero es que Mark no sabe cuan milagroso es San Pascual Baylon!

Y ayer antes de cruzar la calle y arreglarme la bufanda para protegerme del tremendo frio que hace y sentir que la bufanda me rozaba los aretes, me toqué ambas orejas para constatar que siempre los tenía puestos.  Me subí al carro de Eugenio, le dí un beso en la mejilla y mientras platicaba con el, me quité la bufanda, acomodé mi bolso y me revisé las orejas de nuevo.  ¿Y qué?  Había perdido un arete.  Ya estábamos en la carretera – su casa está a una hora de Toronto – y empecé a buscar mi arete en mi ropa, dentro de mi camisa, dentro de mi chaqueta de plumas, la bufanda, el piso del carro.  Lo busqué y lo busqué sin encontrarlo.  Le dije a Eugenio que me acababa de revisar las orejas y tenía los dos aretes puestos. Me bromeaba que llamáramos al departamento de objetos perdidos, y le contesté, ‘Crees vos que van a entregar un arete de oro’ . Que tristeza me dió.  Tengo muchos años de tener estos aretes; me los hizo mi joyero con un diseño que yo le dí hace unas cuantas lunas. Y de nuevo, varias veces busqué el arete entre mi ropa y dentro del carro.

Apesadumbrada por la perdida de mi arete, al bajarme del carro, todavia con la esperanza de encontrarlo ya que San Pascual Baylon nunca me falla, me sacudí la chaqueta y la bufanda en la acera. Y no encontré nada. Mas triste aún, al entrar a la casa me quité la chaqueta y al volverme, allí sobre las gradas, estaba mi arete de oro. і No lo podia creer!  Le pregunté a mi hijo si él lo habia encontrado y adonde y me contestó que no. Pero, allí estaba el arete sobre la grada.  ¿Y que hice?  іPues bailarle a San Pascual Baylon!

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