El Pinolillo

31 de agosto del 2013

11:40

Hoy por la mañana que fui al mercado – me gusta despertarme temprano e ir a hacer mis compras – sentí el rico olor a pinolillo recién hecho. Me detuve momentáneamente frente al molino de donde procedía el delicioso aroma y allí vi a la muchacha que esperaba por su pinolillo y al operante del molino que hacía el trabajo de moler, todo junto, el maíz tostado, el cacao tostado también, canela y clavo de olor. iEs debido a estas especies que el pinolillo huele tan rico, además del delicioso sabor del cacao, nuestro cacao!

El pinolillo es un gusto adquirido. Y hay que adquirirlo de pequeño, sinó, no le sentirán el rico sabor que le sentimos nosotros, los que crecimos tomándolo.

Hace unos cuantos años, invité a un chavalo estadounidense a tomar pinolillo. Y como tengo la habilidad de ver las cosas desde un tercer punto de vista, al tomar yo mi pinolillo, noté que el sabor no era nada especial, la textura era arenosa y era definitivamente un gusto adquirido. “No a cualquier persona’, le dije, ‘le gustará el pinolillo ya que tiene un sabor ‘distinto’”. ‘Es una bebida indígena’, le dije, ‘porque el maíz era la base de su alimentación’. Le expliqué todos los productos tostados que contiene, sus especies, como lo muelen y como se prepara mezclándolo con un poco de agua fría y azúcar y que es un gusto adquirido. Se lo tomó para no quedar mal con mi prima y conmigo, pero, . . . no le gustó.

A mí me encanta beber pinolillo – algo que a mi papi no le gustaba tomar. A mí me gusta tomarme mi vaso de pinolillo bien helado y beberme hasta el último chingaste que queda en el fondo del vaso. Y ese movimiento circular de la muñeca, que inconscientemente hacemos cuando ya nos queda muy poco pinolillo, y así, al moverla, mezclar todo el pinolillo con el agua y no dejar ningún residuo en el vaso. Y si se nos queda un pedacito de hielo, esperamos a que se disuelva para así podernos tomar hasta la última gota de nuestro delicioso pinolillo.

El pinolillo me remonta a mi niñez. A sabor a casa. A pláticas y risas. A paseos. A esa época tan feliz. Y me tomaba mi pinolillo, al mismo tiempo que me comía un bollo de pan recién sacado del horno. iUhm, que rico mi pinolillo!

One thought on “El Pinolillo”

  1. Es cierto Mimiya, el pinolillo es un gusto adquirido! En Costa Rica nos pasa con los pejibayes…. a nosotros nos parecen deliciosos pero a los extranjeros no.

    😛

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