Mi Raspado de Fruta

Mi Raspado de Fruta

9 de marzo del 2014

20:26

El viernes que fui a Masaya, al andar por el Parque San Jerónimo, pasé la Iglesia del mismo nombre, caminé en la sombreada  acera y me detuve un poco más adelante, bajo la sombra de un enorme árbol, a esperar un taxi.  Había una caseta en esa acera, a la que no le  puse atención, pero al estar esperando el taxi que fuera en la dirección en que yo iba, de repente escuché un sonido que me es muy, pero muy familiar. Ras, ras, ras, se oía. El sonido del cepillo para hielo, ese cepillo metálico raspando el hielo para hacer ¡raspados!

Me acerqué inmediatamente a la caseta y pregunté ‘¿vende raspados?, me contestó afirmativamente, y mi siguiente pregunta fue, ‘¿que sabores tiene?’ ‘De piña, relleno, de leche, me contestó.  ‘Uno de piña’, le dije.  ¡Me moría de la sed, la tarde estaba bien caliente y que mejor que un buen raspado y de fruta!

¡Ese raspado me supo a cielo! Saboreé cada cucharada. Me sentí como en mi niñez, gocé cada pedacito de hielo y  mientras lo probaba, pasó un taxi y le hice señas que se detuviera mientras la señora rápidamente buscaba una servilleta para dármela; corrí a subirme al taxi y como siempre, entablé conversación con el chofer. Le hablé de lo rico que estaba mi raspado, que me han gustado desde niña, y cada vez que tengo oportunidad, como raspado.  Me comentó que a él le gustaba de leche. ‘A mí me gusta el raspado de frutas’, le dije, ‘y casi siempre tamarindo o piña.  Y esta señora se ve bien limpia’. 

Y me acorde cuando salíamos del colegio e íbamos a enseñar Catecismo, al regreso pasábamos por los Raspados Lory.  Allí nos deteníamos siempre, a saborear nuestro rico raspado. Me recuerda al Padre Areas, a quien nos encontrábamos después de enseñar el Catecismo.  A ese Padre Areas a quien tanto cariño le teníamos.  Como lo bromeábamos y como nos soportaba.  Y cuando estábamos pequeños e íbamos al mar, mi mami llevaba su cepillo para el hielo y gozábamos comiéndonos un rico raspado, con el sirope hecho en casa.  Así que desde pequeña, me han gustado los raspados, y me siguen gustando.

¡Me deleito comiendo raspado!  Es un gusto que me doy cada vez que puedo y con sirope de frutas! Y en Granada, frente al Parque Colón, o sea, a un costado de la Catedral, venden Raspados Lory.  Y le cuento a la señora que atiende, que desde que estaba pequeña los como, que comenzaron vendiéndolos en León  y que me encantan.  ¡Me remonta a momentos felices de mi niñez! A alegría.  A risas. A bromas, y gozo, aun hoy, comiéndolo.  En una tarde calurosa, como en este verano, nada mejor que un rico raspado de frutas. 

One thought on “Mi Raspado de Fruta”

  1. Que delicia. Esos sabores que nos remontan a nuestra niñez son tan especiales. El raspado de leche con torta era mi favorito de los Raspados Loly!
    Yummy!

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