La pobreza es relativa
1o. de agosto del 2012
17:49
Cuando en Canadá escucho hablar que van a donar algo a una familia pobre, algo como una tostadora, un cuchillo eléctrico, etc. me pongo a pensar en la pobreza en Nicaragua y que esa familia canadiense no es pobre.
Pero definitivamente la pobreza es relativa. Entre más rico es el país, más pobre se siente el que no tiene los lujos de los ricos. ¿Pero ser pobres? Definitivamente que no lo son. Pobreza es lo que existe en Nicaragua y los países con una mala economía, países con un mal gobierno, manejado por gente inescrupulosa que se llena las bolsas con las arcas del estado; países con condiciones de vida escalofriantes, sin sistema de salud, sin educación gratuita para la población, por lo que esta se mantiene analfabeta – la manera mas fácil de controlar un país.
Yo veo la pobreza desde otro punto de vista. Yo veo pobreza en la gente que es pobre de espíritu. Y no está relacionado con la situación económica o la educación – en absoluto. Es en su manera de ser, su condición mezquina, de malos sentimientos, sin respeto al ser humano, que utilizan la mentira y el chisme en sus actos, o se aprovechan de la ignorancia o necesidad de otros; no se percatan que esta vida es un circulo y todo lo que hacemos a nuestros semejantes, se nos cuadruplicará a nosotros. Si hacemos el bien, imaginate que bendición, se nos cuadruplicará y a beneficio nuestro. Pero, si hacemos el mal . . – no, no estoy hablando de crímenes – hablo de algo tan sencillo como un simple comentario, el quitarles algo que no te pertenece o sea el robar, el no pagar lo justo, la envidia, calumnias, la humillación, la avaricia – no quiero ni pensar en la cuadruplicación de esos actos y que se nos regresarán.
Desde que estaba pequeña, me regí por ‘no hacerle a los demás, lo que no queres que los demás te hagan a vos’. Simplemente así. Y es esa gente, los pobres de espíritu, quienes viven del chismorreo, los verdaderos pobres . . Pobres de esa gente.
Si, pobres de esa gente que van a la iglesia,
compungidamente se golpean el pecho,
rezan sus novenas, rezan el rosario
y después regresan a sus casas
o se reunen a hablar del vecino,
a mancillarles su honor y su honra.
Pobres de esa gente. . . .