Las botas indígenas de piel de oso blanco

17 de Enero del 2005

Nadine, es una indígena con sangre francesa en sus venas, que camina como en su elemento; sin preocuparse por el tiempo ni la gran tormenta de nieve que esta cayendo y que nos tiene casi enterrados en Toronto.

Cuando la vi caminaba con su enorme perro; su largo cabello azabache le llegaba a mitad de la espalda, llevaba unos aretes grandes como filigrana con piedritas de turquesa colgándole de las orejas, haciéndole juego con el collar que lograba avistar alrededor de su cuello.

Es una mujer alta, delgada, de finas facciones y piel morena; su familia es del área de Quebec – una ‘metis’ como dirian los Quebecois, si, una mestiza –  se le nota que es indígena y si vistiese el atuendo de su tribu, parecería una princesa de los cuentos de niños.  En mi mente la veo en su traje de piel de venado, plumas en el cabello y sus joyas de turquesa adornándole el cuello y orejas.

Y en semejante tormenta ha llegado caminando tan tranquila con su enorme perro; va vestida toda de blanco y lleva puestas unas botas indígenas en las que la planta de las mismas es de cuero blanco y completamente lisa, como los mocasines y la parte superior de sus botas, toda la pierna, tiene un pelaje exhuberante, el pelaje de la piel de un oso blanco. 

Al comentarle como puede caminar con ellas, ya que son completamente lisas, mientras nosotros usamos botas con suela como de ‘llanta de tractor’ para no resbalarnos entre tanto hielo y nieve, me dice que es lo mejor y lo mas seguro para caminar en la nieve – y ha de tener razón- quien mejor que un indígena canadiense para saber como caminar en un campo nevado y como protegerse del tiempo inclemente con unas botas de piel de oso blanco.

Y así, tan tranquila como cuando llegó y sin preocuparse por el tiempo ni la gran tormenta de nieve, se alejó con su enorme perro.

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