La admiración por la mujer renacentista

Viernes, 04 de Febrero del 2005

01:27

Hoy que le leía a Nequito mis escritos sobre la temperatura y sobre Edoardo, se emocionó muchísimo. Tanto que me abrazó y plantándome un beso en la boca, por cada pieza que le leía, me dijo que estaba muy bueno lo que escribía.  Si, está impresionado de lo que escribo.

Sentados los dos viendo televisión, de pronto me dijo que yo escribía sobre asuntos triviales, y que no todo mundo podría escribir sobre algo tan sin importancia y sencillo como es la temperatura y que estuviese tan bien escrito.

¡Ideay, me dijo, te me has vuelto escritora en la vejez!  Sonreí.  Siempre me ha gustado escribir,  pero es ahora que lo hago más a menudo.  Siempre he escrito.  Escribía poesías.  Sobre la injusticia.  Sobre los trabajadores del campo. Sobre mis enamoramientos.

Quiere compartir mis escritos. ¡Decirle a sus amistades que tiene una mujer escritora! ¡Ya me colocó en el pedestal de los grandes!

Solo recuerdo cuando yo estaba chavala, oír a Don José Coronel Urtecho leer sus escritos sobre Doña Maria Kautz, su infatigable alemana, en su diario quehacer. Lo veo sentado en el sillón del porche, con su camisa y pantalón blanco.  Orgulloso de ella.  Así veo a Nequito hoy.  Orgulloso de su irlandesa, mujer renacentista, como dice mi amiga Sharon.

 

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