Las Anécdotas de Toño
12 de noviembre del 2013
19:27
Toño fue el hijo de casa de mi suegra, la Julita. Hoy Toño tiene cincuenta y siete años y me dice, ‘cada año, en el mes de mayo cumplo un año más’, y me asegura, pero dudoso, ‘como que es el primer día del mes de mayo, pero no estoy seguro. Mi mama me decía, “vos cumplís años cada año del mes de mayo”, pero nunca le pregunte a mi mama el día’.
Toño es analfabeta, de buen corazón, honrado y fiel a la familia. Pero terco, como el solo. Ahora es el cuidador de la casa.
Toño nació en Chontales y fue criado aquí en Granada. Toda la familia se vino aquí a Granada cuando estaban pequeñitos. Su papa Ventura Gonzalo Castillo y su mama Luisa Dávila; ‘y estoy reconocido´, me asegura, ´pero me gusta más el apellido de mi mama así que yo soy Dávila Castillo´.
Tiene dos hijos, analfabetas también, que se ganan la vida vendiendo dulces en las calles y el otro, quien es menos inteligente, vende guineos en un carretón que empuja por las calles de la ciudad. Moncho, este hijo, pues no recuerda cuando nació.
Toño tiene un modo peculiar de hablar. Me gusta su idiosincrasia. Su sinceridad y su estilo de hablar. Pero es terco como el mismo. Le había dicho que si quería, regara cada bolsita de mi almacigo pero que el agua no sea muy fuerte y que no tirara la manguera al patio, que la dejara al borde donde está la hamaca ya que quiebra las estacas sembradas. Le quité el oficio de regar, algo que a mi me gusta hacer, porque . . . bueno, no entendía. Un día que regresé a la casa por la tarde me dijo que había regado las plantitas; le di las gracias como siempre pero al ver más tarde que había de nuevo tirado el pico de la manguera al patio, le dije que mejor no las regara, que a mí me gusta hacerlo y que no debe tirar la manguera al patio. Me contestó enojado, que ‘el nunca quedaba bien’. ‘Yo por hacerle el favor’, me dijo. Di media vuelta.
Me encanta oírlo decir que ahora que ‘funigue´ los zancudos’. Y no es solo el, es el pueblo entero quien dice ¡funigar! Y me cuenta que antes ‘ganaba setenta pesos la semana y cuando ganaba cien trabajando el domingo, era más lo que ganaba’, me dice. Y como he estado resfriada me recomienda que ´tome de esos ´mecamentos´ que me van a asentar bien para la salud´. Me cuenta también que José ‘Grabiel’ el vecino, lo recomendó para un trabajo, y así, son interminables las expresiones de Toño. Y si ve al cielo por las noches me comenta, ‘ese lucero brillante “parparea y parparea” toda la noche’.
Me da tristeza que en mi tiempo aun haya gente analfabeta.
‘Es que esta novela’, me dice, ‘es como fea la música, es diferente, pero es como bonita’; ‘es algo como, quedadita’ y no sabe Toño como describirla. ‘Hermosa la muchacha’, comenta al ver la novela que está comenzando. Toño me recuenta la novela casi al mismo tiempo que está sucediendo; le repito que no me cuente la novela, porque yo también la estoy escuchando mientras escribo, pero como es terco, no pone atención a lo que le digo, y continua incansablemente, recontándome lo que sea que ve en televisión.
Dice que Don Marianito el vecino le decía, ‘Jovero Toño, como que comiste lora, de tanto que hablas’. Y cuan cierto es. Habla interminablemente. Si va a hacer algo, como barrer la acera o el patio, me lo repite varias veces, como pensando en voz alta justo antes de hacerlo, como para que no se le olvide.
Sale todos los días a trabajar y trabaja incansablemente los siete días de la semana. El repella paredes, arregla tejas, pinta, casas así como muebles, encaña los techos, lustra zapatos, etc. Uds. pregunten un oficio y Toño lo hace. A veces lo escucho saludando a la gente en la calle, se detiene y les platica, en medio del mandado que le han encomendado, y como buen nica, habla en voz alta, por lo que me doy cuenta cuando se despide del que encontró en la calle a casi una cuadra de aquí.
Con Toño he aprendido a tener más paciencia, porque no puedo exigirle mucho. Es honesto y sincero y te dice las cosas de frente, sin pensarlo dos veces. Le aseguro, de vez en cuando, que con nosotros siempre tendrá un techo donde dormir.