29 de enero del 2011; 19:20
He observado que cada vez que escribo algo, termino mi escrito con una nota optimista. No me había percatado de ello, hasta que un día releyendo uno y después otro de mis escritos, lo noté.
Y cuando escribo a mis amistades, casi siempre les digo que soy feliz, que eso es lo más importante en la vida. Que por eso estamos aquí. Para ser feliz. Y mis escritos, hablan de mi felicidad. Y cuando hablo por teléfono, bromeo, me río, soy feliz. Pase lo que pase, soy feliz. A veces es natural que esté triste, pero en general, soy feliz.
Un día que platicaba con un yugoslavo y hablábamos sobre la importancia de tener una niñez feliz, me decía que no tenia que anécdota feliz recordar de su niñez, ya que habían viajado mucho, y nunca estaban en un mismo lugar por mucho tiempo, y le dije, ‘pensa en algo que te hizo feliz, no importa donde hayas estado, ni cuan pequeña haya sido’. Y le di como ejemplo, que yo cuando quería recordar algo que me hacia feliz, pensaba en el mar, las vacaciones de un mes que pasábamos allí cuando yo estaba chavala. Y al solo recordarlo, asomó una sonrisa en mi cara. Vi la extensa playa de Los Brasiles, extensa de fondo y de ancho, caminando, recogiendo conchas, piedritas, siguiendo cangrejos, escuchando el sonido de las olas al reventar y esos bellos atardeceres y amaneceres.
Yo pienso que soy feliz. Es algo innato en mi, mi felicidad. Estudios dicen que hay personas que nacen con un 50% de felicidad, que un 40% lo adquirimos durante el curso de nuestra vida, y el 10% restante, no recuerdo que dijeron.
Cuando escuchaba televisión y hablaban sobre la felicidad y de lo que se necesita para ser feliz, le dije a mi marito, ‘yo, soy feliz’. Me respondió, ‘como podes ser feliz con tanta hambre en el mundo’. ‘Es que’, le contesté, ‘yo no estoy diciendo que no hay hambre en el mundo, simplemente te estoy diciendo que soy feliz’. Y volvió a repetirme lo mismo, y le dije de nuevo, que no era eso lo que le estaba diciendo, ni que no hay problemas, que le estaba diciendo que yo era feliz. Y volvió a protestar. Lo quedé viendo y me dije a mi misma, ‘esta es la gran diferencia entre los dos. El, es una persona sombría. Yo, soy feliz’.
Yo soy bien optimista, alegre, chispeante, bromista, con sentido del humor. Creo que me viene por el lado de mi papi, pero también por mi mami. Ella también era así y de espíritu aventurero, el cual también heredé. Y también me parezco a mi tía Nelly, ocurrente, creativa, hábil, algo que también heredé de mi papi.
Y como todo mundo, a veces estoy triste, bien triste, pero, . . . yo, . . . soy feliz.